El pasado sábado 16 de septiembre del corriente año, la Organización Encuentro Vecinal del complejo habitacional de Camino de Cintura y Crovara, Ciudad Evita, partido de La Matanza; convocó a las vecinas y vecinos del Barrio a compartir la memoria de esa comunidad, su realidad y los desafíos futuros.
En la memoria colectiva, está muy presente la lucha iniciada hacia el comienzo de la década del ´70 en la que miles y miles de familias sin techo, promovieron una gigantesca movilización para conquistar el derecho a una vivienda digna. En ese camino, se construyó una vigorosa organización democrática de los vecinos, con delegados por monoblock y junta vecinal de alta representatividad.
Las mujeres constituyeron no sólo un pilar de esta organización, sino que a través de su compromiso solidario se constituyeron en protagonistas activas de la atención de la niñez en las condiciones ambientales más adversas.
Cirila Benitez, de nacionalidad paraguaya, fue elegida como presidenta de la comisión de madres, y ese conjunto de mujeres, junto a los restantes cuerpos organizadores promovieron la creación del Centro de Salud de carácter comunitario, la Escuela de Formación de Promotores Comunitarios de Salud, sobre el cual pudo registrarse una de las experiencias más participativas en materia de Atención Primaria de la Salud.
Ese pueblo unido, solidario y organizado, se manifestó reiteradamente en la defensa de sus derechos y en la continuidad constitucional y precisamente este posicionamiento representó la principal causa por la que la dictadura cívico militar instalada el 24 de marzo de 1976 desplegara sobre la comunidad y sus dirigentes una feroz represión.
Desde el comienzo de este movimiento, puse al servicio de la comunidad mi condición de médico comprometido con la integralidad de los Derechos Humanos que estaban en juego.
Los vecinos y vecinas, me hicieron su vecino y allí me trasladé a vivir con mi familia. Decenas de hombres y mujeres del barrio fuimos secuestrados, torturados y detenidos por diferentes períodos.
Los profesionales que fueron conformando el equipo de salud y educación, no fueron ajenos al terrorismo de Estado y siguieron el mismo camino que sus vecinos.
La represión que el mismo 24 de marzo asesinó al delegado Mario Portela, trabajador municipal en la recolección de residuos, sembró el terror hasta límites inimaginables, no obstante ello, el Barrio no bajó los brazos, reclamó por la vida y la libertad de quienes habían sido secuestrados y detenidos.
Con esta memoria, Cirila Benitez y quien suscribe, fuimos honrados con el cariño, reconocimiento de los que compartieron aquellos años, de sus hijos y de los hijos de sus hijos.
En el acto, a la hora de agradecer este espacio, reafirmé mi compromiso con aquella historia y con los nuevos desafíos para hacer realidad los derechos que hoy más que nunca deben conquistarse con la solidaridad y organización de la comunidad.