El pasado viernes 17 y sábado 18 de Marzo, l@s jóvenes del Programa ENVIÓN correspondiente a la zona de Isidro Casanova del Partido de La Matanza, participaron del Campamento cuyo contenido principal giró en torno a la promoción de sus Derechos incluyendo el Derecho a vivir libres de violencia.
El ámbito de la actividad, fue el Centro Recreativo de la Seccional Chascomús del Sindicato de Mecánicos SMATA, quienes una vez más demostraron su solidaridad activa con los jóvenes de los sectores populares.
Haber acompañado en distintos pasajes del Campamento, me permite afirmar una vez más la alta capacidad de participación, construcción de ideales, respeto y valoración por la diversidad, incluyendo la capacidad de la autonomía progresiva y democrática, de l@s jóvenes.
El equipo de educadores, en el marco de una visión inscrita en la educación popular y la pedagogía crítica, promueven una alegre, dinámica y productiva convivencia, reafirmando el valor de las identidades que conforman sus respectivas comunidades.
Cabe mencionar, que pocos días antes, un programa de televisión de alto impacto social, puso en el aire un informe mostrando que los barrios San Petersburgo, Puerta de Hierro o 17 de Octubre, precisamente de donde provienen estos jóvenes, representaba la zona de mayor peligro del Conubrano, llevando de esa manera la estigmatización a su más alta expresión.
Nadie duda de la complejidad y de los variados peligros que corren l@s jóvenes en aquellos territorios donde el Estado se retira con los programas y servicios que los incluyan en Proyectos de desarrollo personal y colectivo, dejándolo muchas veces en la penosa y dramática situación de las redes mafiosas que los captan para su lucro y a riesgo de sus propias vidas.
Cuando la visión del Estado, como se expresa en nuestros días, se reduce a bajar la edad mínima penal, pareciera que ya no sólo se ignoran sus capacidades y derechos, sino que además se los pretende extigmatizar, demonizar y perseguir tempranamente desde el régimen penal.
Adultos comprometidos como los educadores que he mencionado y que se multiplican por miles, o jóvenes organizados, ejerciendo su progresiva autonomía, representan el verdadero camino de una sociedad democrática y justa.

