«El negro» como lo llamaba su abuela cariñosamente a Facundo, vivía con ella en el barrio Juan 23 conocido como la Villa Bombilla en San Miguel de Tucumán. Le gustaba el fútbol, estaba entusiasmado con el inicio de la escuela secundaria y durante su condición de alumno de la escuela primaria Dr. Miguel Lillo, su maestra lo señala como un excelente alumno.
Con un disparo por la espalda, y con un arma provista por el Estado y en manos de un policía en actividad, fue asesinado impune y salvajemente. Su amigo, con quien transitaba en la moto también ha sido herido de gravedad. No sólo no se condenó este hecho aberrante por parte de las autoridades, sino que por el contrario, se difundieron falsas noticias pretendiendo justificar lo que judicialmente ha sido tipificado como homicidio agravado.
No conformes con pretender desvirtuar la realidad, procuran estigmatizar al niño y con él a los miles de jóvenes que en las condiciones más injustas de la pobreza, luchan por encontrar un camino de esperanza.
Repudiamos este accionar y reclamamos de la Justicia de la Provincia de Tucumán una investigación independiente que llegue hasta las últimas consecuencias e impida la impunidad de este crimen.
Dr. Norberto Liwski
Defensa de los Niños Internacional
Sección Argentina.