El pasado 7 de junio se realizó en París el Congreso Internacional «Derecho a la Educación – Educación en Derechos. Experiencias compartidas»
Fui invitado a disertar en la misma y en la cual luego de conceptualizar y recoger las diferentes experiencias que fueron presentadas desde diferentes partes del mundo, entre otros representantes de América Latina, África, Asia, Europa Oriental, las cuales en cada caso dentro de la diversidad expresaban objetivos comunes y que en su presentación al cierre del Congreso, las resumí en 10 puntos:
1. El Derecho a la Educación constituye una responsabilidad que debe garantizar el Estado y que responde al compromiso jurídico internacional asumido con la ratificación de la Convención de los Derechos de los Niños. No obstante este dato relevante, puede observarse que existe en muchos rincones de la Tierra una marcada distancia entre las obligaciones contraídas y el cumplimiento efectivo de la misma.
2. Es preciso mantener un pensamiento crítico frente a tendencias que desplazan la universalidad de la educación hacia escuelas elitistas por un lado, y niños «descartables» por el otro. En este contexto se puso de manifiesta la preocupación por el avance acrítico de las neurociencias en el campo de la pedagogía y el aumento de la medicalización entre los escolares afectados por el pseudosíndrome del Déficit atencional e hiperactividad. En este aspecto, el pensamiento del Papa Francisco ha sido recogido por la mayor parte de los expositores.
3. El reconocimiento a la desigualdad en el ejercicio del Derecho a la Educación, y que si bien abarca una amplitud de factores, la focalización del mismo, han quedado concentrados en la pobreza, las migraciones forzadas, la explotación del trabajo, y diversidad de factores discriminatorios.
4. El eje de la participación activa y protagónica de niños y adolescentes en los diversos proyectos educativos constituyen una fuente de renovada motivación para generar buenas prácticas y estimular al análisis crítico de niños y adolescentes.
5. El desafío de las nuevas tecnologías de información y comunicación, las cuales ofrecen altísimas posibilidades de dimensionar las propuestas pedagógicas y al mismo tiempo obligan a mantener un estado de continuo monitoreo para evitar que las mismas se desplacen a un terreno inadecuado.
6. El rescate de experiencias innovadoras. En tal sentido, pudo destacarse el Proyecto de Educación Popular en Puerto Piray – Misiones, Callescuela en Paraguay, el Programa de Atención a la Madre y el Niño en la India particularmente vinculados a la industria de la seda, los esfuerzos de integración de niños discapacitados en experiencias en Rusia, o los proyectos con niños de la calle en la República Democrática del Congo.
7. La reafirmación del ámbito educativo como un aspecto esencial de las políticas públicas recuperando la capacidad de escucha y diálogo entre docentes y alumnos, considerando y respetando las identidades de cada pueblo.
8. Sobre la calidad educativa existió una convergencia de opiniones respecto de la necesidad de que dicho concepto se asocie insalvablemente a la perspectiva del ejercicio de derechos y la equidad. La responsabilidad del Estado, requiere a su vez de una creciente incidencia por parte de las Organizaciones Sociales. el mundo académico, las Iglesias, y otros sectores comprometidos con el Derecho a la Educación.
9. Se remarcó la importancia de mantener activa la iniciativa innovadora en los Centros Educativos tanto formales como informales, respondiendo en todos los casos a las necesidades concretas de cada lugar, trasladando las mismas a la programación, monitoreo y evaluación de los proyectos.
10. Todos los expositores, subrayaron el requerimiento de mayores esfuerzos en la inversión pública considerando que las tendencias privatistas en la materia no sólo constituyen factores que aumentan la desigualdad, sino que desde la perspectiva del Enfoque de Derechos Humanos, representan caminos hacia la violación de derechos consagrados y de vulneración de capacidades.