24 de Marzo de 1976-2018.

Defender el Derecho a la Salud.

La proximidad del Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, nos convoca desde los más diversos sectores democráticos de la sociedad a confluir, respetando diversidades e identidades, en un unánime repudio al Golpe de Estado cívico militar concretado el 24 de marzo de 1976 y el que pusiera en marcha el accionar del Terrorismo de Estado en las condiciones jurídicas y sociales de un genocidio.

La recordación de la fecha no puede estar exenta del reconocimiento a los miles y miles de compatriotas, víctimas de la desaparición forzada, la tortura, el homicidio, el robo de bebés y otras formas perversas de represión inscritas en delitos de lesa humanidad.

En las actuales condiciones, tanto la movilización de nuestro pueblo, como la continuidad en los juicios a los responsables de los delitos de lesa humanidad, constituyen datos efectivos de un contrato social asumido por la inmensa mayoría de la ciudadanía que no está dispuesta a convivir con la impunidad, ni con el beneficio arbitrario de los arrestos domiciliarios, ni con los pretendidos 2 x 1.

Sostener estas convicciones en un período en el cual se alzan voces negacionistas desde ámbitos gubernamentales y mediáticos, o en respuesta a la creciente conflictividad social derivada fundamentalmente del aumento de la pobreza y la desigualdad y la exclusión social, se recurre, tolera y protege la máxima ilegalidad de fuerzas de seguridad que actúan poniendo en severo riesgo el Estado de Derecho.

El campo de la salud, inscribe su historia de los últimos 50 años en los cuales se combinaron enriquecedoras experiencias comunitarias y de atención primaria de la salud, durante el período previo al golpe de Estado y que marcaran hitos en la historia contemporánea de la salud pública y de la cual en nuestros días es preciso continuar abrevando de aquellas experiencias.

La dictadura cívico militar fue implacablemente represiva hacia estos movimientos sociales en Salud, incluyéndola en el marco de su estrategia de terrorismo de Estado, secuestró, torturó, desapareció y obligó a exilios forzados, a miles de trabajadores de la Salud. Dolorosamente se ha podido constatar que en el interior de esa maquinaria destructiva, participaron activamente centenares de profesionales de la Salud cuya condena jurídica y social no podrán eludir.

La actual crisis del Sistema de Salud y los pretendidos esfuerzos por disimularla creando cortinas de humo como el reciente planteo de la asistencia a pacientes provenientes de países hermanos, el cierre de servicios o una distribución presupuestaria que se concentra fundamentalmente en la emergencia y la guardia médica, constituyen algunas de las expresiones del modelo de ajuste que se despliega de espaldas al principio fundante de la Salud Pública argentina que es la consideración de la Salud como un Derecho Humano inalienable.

Ninguna de estas situaciones que afectan gravemente la salud de nuestro pueblo y muy particularmente en los dos extremos del arco de la vida, están exentas de una continua y creciente respuesta de diversos colectivos que, unificando sus reclamos, aumentan su potencial en la defensa de la salud pública y en consecuencia del derecho de los pueblos.

En este 24 de marzo, honraremos la memoria de los 30.000 compatriotas desaparecidos y particularmente de aquellos vinculados al sector salud, ganando las calles y las plazas de la República en una clara reafirmación de invariable compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia.