C O D E S E D H – COMITÉ PARA LA DEFENSA DE LA SALUD, LA ÉTICA PROFESIONAL Y LOS DERECHOS HUMANOS, ASOCIACIÓN CIVIL –
Arresto domiciliario de genocidas – Sus efectos en las víctimas
El continuado apoyo psicosocial y medico a las victimas sobrevivientes de la tortura, el secuestro, la desaparición forzada o a sus familiares y allegados durante la pasada dictadura cívico militar, más allá del profundo compromiso ético – profesional que ello implica, nos obliga a reflexionar sobre los diferentes contextos de incidencia sobre cada una de las víctimas del genocidio.
Las variaciones en los estados de ánimo y las sintomatologías psicosomáticas o las modificaciones de conducta individual o colectiva, no resultan ajenas a definiciones políticas o judiciales. Así podemos recordar la mezcla de incertidumbre, expectativa y esperanza que rodeaba a los testigos de cargo en el Juicio a las Juntas Militares celebrado durante el año 1985, inaugurando virtualmente el ciclo democrático.
Las sentencias a los responsables de los millares de crímenes de lesa humanidad, con sus diferencias, marcaron un sentido reparatorio en las victimas y el nacimiento de una conciencia crítica en grandes sectores de la sociedad expresado en “Nunca Más”.
La construcción de una cultura en derechos humanos fue sometida a su mayor prueba frente al retroceso que implicaron los Leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Muchas de las victimas vieron reaparecer el pasado de terror expresado en sus cuerpos, su psiquis o sus vínculos sociales que sufrieron el impacto de esas decisiones políticas.
La resistencia del pueblo y sus organizaciones democráticas de derechos humanos junto a una definición política que alcanzo los tres poderes del Estado venció el propósito de impunidad y puso en marcha el arduo y complejo camino de los juicios por delitos de lesa humanidad siendo precisamente las víctimas y sus familiares y allegados los principales protagonistas de este nuevo ciclo histórico instalado definitivamente en la definición jurídica y conceptual de un genocidio ocurrido en la Argentina entre 1976 y 1983.
Cada testigo es una realidad irrepetible, aunque en la mayoría de los casos los reúne el afán de justicia, la expectativa reparatoria y también la ansiedad y la reactivación de una dolorosa memoria con sus huellas en el cuerpo y la psiquis. Ninguno de los miles de testigos insinuó venganza, pero nadie deja de exigir juicio justo y condenas ejemplares.
Cuando el resultado del proceso judicial se conecta con esa expectativa el proceso reparatorio es cercano y posible, con los apoyos que se requieran en cada caso y por el contrario frente a decisiones político – judiciales que se orientan hacia la impunidad, los daños en la salud física y psicosocial presenta con mucha frecuencia signos de reactivación.
En esta instancia debe analizarse el efecto que produce en las victimas el beneficio del arresto domiciliario a los imputados y condenados por aberrantes crímenes contra la humanidad. El arresto domiciliario de Miguel Osvaldo Etchecoltaz, representa no solo un agravio al conjunto de la sociedad democrática, sino que en particular a sus víctimas y familiares le significa el retorno al pasado de terror y angustia que por supuesto afecta sensiblemente su salud integral.
Desde nuestra responsabilidad institucional y por las razones expuestas y en atención al cuidado del proceso reparatorio y el ejercicio pleno de sus derechos, transmitimos nuestra profunda preocupación ante las múltiples afectaciones que ha provocado la efectivización del arresto domiciliario de Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Dr. Norberto Liwski
Presidente
https://www.pagina12.com.ar/93753-el-miedo-y-la-angustia-se-apoderaron-del-barrio
